11/06/2013 DOME
DES ECRINS, GOULOTTE BOIVIN 800m 5+,ED
Como dicen los franceses, esta es, una Grande Course.
La abrieron el 17 y 18 de mayo de 1979 Jean-Marc Boivin, François Diaferia y
Gerard Vionnet-Fausset, vamos, tres titanes… Nosotros también somos tres, el
Abuelo Valls, La Rubia Segarra y un servidor. No somos titanes como los
abridores, pero si, tope motivados. Después de un fin de semana intenso,
cogemos la furgoneta y nos ponemos camino de la Berarde. Nos acompaña en el
viaje el “Churrero” Ferran, que ha quedado con “el Señor de las catas” Enric,
para escalar la Mayer-Dibona al Dome des Ecrins.
El autopista, como siempre, con tramos en obras,
conos, conductores despistados, fitipaldis y gendarmes al acecho. A menudo
pienso, que lo más peligroso de las escaladas en los Alpes, es el viaje, y
este, no ha sido una excepción. En la Berarde nos reunimos con Enric. Cena
contundente y al sobre, que la diana es muy tempranera. A la 1 diana floreada,
el despertador me mete una ostia, de la que tardo un par de minutos en
recuperarme. A las 2 nos ponemos en camino. Llevamos los esquís en la mochila,
sin duda era mejor ir sin esquís. Caminamos casi 900m de desnivel por el Vallon
de Bonne Pierre. Hacemos la última parte de la aproximación con esquís. En este
punto nos separamos de Ferran y Enric. Nosotros tenemos gente por delante, nos
tocará sufrir en nuestras carnes, la caída de objetos no identificados. La
primera parte de la goulotte esta con nieve dura y la progresión es rápida. El
largo clave está todo con hielo, seguramente con más hielo de lo habitual. El
largo del desplome y del tapón de nieve, esta, seguramente, más fácil de lo
habitual. El tapón está limpio y el desplome se ha convertido en un tramo de
90º. Siempre hay un pero, y este es, que el hielo está hueco en algún tramo,
húmedo en otros y de escalar con delicadeza en general. Los tornillos no quedan
atómicos del todo y hay que escalar con finura, vamos, que mejor no caerse. No
encontraremos prácticamente equipamiento en la vía, salvo algún pitón en la
parte final y una reunión con paravoles (resultado de un rescate de este mes
pasado) a la salida del largo clave. Las reuniones, seguramente están tapadas
por la nieve, porque no hemos encontrado ni una. A parte de los tornillos de
hielo, no podremos colocar mucha cosa. Solo hemos utilizado, el alíen amarillo,
un par de tascones y un pitón extraplano. A parte de estas dos tiradas
difíciles, el resto es más fácil, con algún resalte tieso. La vía es muy buena,
pero, entre un incómodo apretón
fisiológico, el rato que hemos ido esperando a que los de delante acabaran
algún largo, el spidifrin que iba cayendo sin parar y que he pasado más frio en
las manos que un cubano en el ártico, la disfrutada escalando no ha sido
mayúscula, pero sí que lo es ahora, a toro pasado y espatarrado en el sofá de
casa, je… Del final de vía hacemos una diagonal hasta encontrar la traza de la
normal del Dom. Bajamos hasta le Glacier Blanche y remontamos un pelín hasta el
Coll dels Ecrins. Aquí encontraremos un cable para bajar los primeros metros.
Después continuaremos con una larga des trepada hasta llegar al plató. Aquí nos
juntamos con Ferran y Enric, que han escalado la Mayer-Dibona (también está en
buenas condiciones). Los cinco nos ponemos nuestros esquís y sobre una nieve
muy húmeda, aún nos hacemos unos giros de gloria. Grande course, variada,
bonita, con buena compañía y en el típico ambiente que siempre nos ofrece los
Ecrins.